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viernes, 9 de enero de 2015

Air Nostrum: Quién te ha visto y quién te ve. y Parte IV


Air Nostrum se ha valido mucho de sus 
aviones turbohélice para operar en Valladolid.
(Foto de Rafael Álvarez Cacho)

En el caso de Barcelona, y con subvención mediante, el acuerdo con la consejería de fomento en 2012 pasaba por reducir las operaciones (de 4 a 2 diarias), a cambio de un aumento de la flota, es decir, una de las frecuencias diarias sería operada con un CRJ900 de 89 plazas, lo que vino a asegurar con un simple movimiento, un descenso de 122 plazas diarias, que en tan solo 3 meses se convirtió en una pérdida de 200 plazas diarias, al rubricar la aerolínea valenciana una nueva página negra en el aeropuerto de Valladolid, restaurando el CRJ200 en todos sus vuelos, pero manteniendo tan sólo las dos frecuencias diarias; si bien, pocos meses después, en octubre de 2012, se vivió la última página negra, hasta ahora, de la historia del aeropuerto, con una reducción de vuelos con Barcelona hasta las cinco frecuencias semanales, todas ellas con CRJ200, y la supresión del vuelo con París, en teoría con regreso en épocas vacacionales (semana santa, verano y navidades) pero que en realidad no volvió a operarse desde las navidades de 2012 pese a tener ocupaciones superiores al 60%.

Es decir, desde la Junta se ha estado subvencionando a razón de 11 millones de euros a Air Nostrum, para que la oferta de vuelos en Valladolid haya pasado de: 46 vuelos con Barcelona, 10 con París, 8 con Palma de Mallorca, 4 con Valencia, además de otro par de decenas de vuelos en temporada estival, a tan solo 10 vuelos con Barcelona, y poco más de una decena de vuelos semanales durante el verano. Esto se traduce en una reducción de 2900 plazas semanales, al haber pasado de unas 3400 plazas a principios de 2011 a las 500 de hoy en día. También se puede interpretar como que a Air Nostrum se le regalan 105 euros por asiento ofertado en Valladolid para un avión con un coste medio por asiento de unos 70€.

Pero otro tema flagrante respecto a esta reducción de vuelos es que la no operación de vuelos diarios en Valladolid no se debe a la reestructuración de flota, y por tanto a que no haya aviones disponibles, y es que Air Nostrum sólo opera desde Barcelona a la comunidad castellana, teniendo un CRJ200 con base en Barcelona única y exclusivamente para volar a esta comunidad, y por tanto, los días en que no hay operaciones con cualquiera de los cuatro aeropuertos, el avión permanece aparcado en Barcelona. Así, el avión se puede ver estacionado en Barcelona desde la noche del lunes cuando llega del vuelo desde Valladolid hasta la mañana del miércoles cuando sale rumbo a León. Otro tiempo precioso para verlo estacionado en Barcelona es entre el viernes noche (también con llegada desde Valladolid) y el domingo de mañana cuando sale a Valladolid, que pese a operar la quinta frecuencia los sábados con Burgos, pasa la mayoría del sábado en el aeropuerto de la ciudad condal.

Así mismo, carecería de sentido mostrarse agraviado si la reducción de vuelos achacando que se debe a la reestructuración de plantilla y flota fuese mantenida en toda España, pero por el contrario, mientras en Valladolid se han ido reduciendo vuelos de manera paulatina, comunidades como Galicia o Asturias han visto incrementarse vuelos con la compañía valenciana, instaurándose durante todo el año vuelos desde largo tiempo demandados en Valladolid como es el caso de varias frecuencias semanales con Palma de Mallorca, Tenerife o Gran Canaria, donde el aeropuerto vallisoletano ha demostrado tener una amplia demanda de pasajeros que justificarían el vuelo con creces.


No obstante, puede que aun esté por ver la cara más oscura de la compañía valenciana, pues al termino de 2014, y siempre y cuando la junta haya mantenido su palabra, se dejarán de subvencionar a todas las compañías y con ello se conseguirá que empiece a imperar la ley de oferta y demanda, aunque el camino a recorrer por el aeropuerto vallisoletano será mucho más tortuoso y difícil al ser la pérdida de rutas uno de los campos más difíciles de atajar, pero el tiempo acabará poniendo al aeropuerto de Valladolid en su lugar y tarde o temprano recuperará buena parte de las rutas olvidadas por Air Nostrum.

domingo, 4 de enero de 2015

Air Nostrum:Quién te ha visto y quién te ve. Parte III


Air Nostrum operó con los Fokker 50 
hasta mediados de la década pasada.
(Foto de Rafael Álvarez Cacho)

Pero hay que tomar en consideración para ello las cifras que justifiquen la presencia de esta aeronave de un modo rentable, es decir, que las aeronaves muestren hoy en día unas cifras de ocupaciones lo bastante elevadas como para justificar la introducción de aviones más grandes. Aquí es donde llega el problema, ya que en la comunidad de Castilla y León sólo hay un aeropuerto que puede acreditar con evidencias que es capaz de sostener vuelos de gran oferta, habiendo demostrado además ocupaciones muy elevadas en estos últimos, se trata de Valladolid, donde Air Nostrum compite con Ryanair y Vueling por los pasajeros con Barcelona.

Pero el tema es que ante una feroz competencia de dos aerolíneas de bajo coste, Air Nostrum tendría que estar sufriendo el azote de ambas y estar experimentando unas ocupaciones muy bajas; sin embargo la realidad es justamente la contraria. De los cuatro aeropuertos de la comunidad el que peores ocupaciones ha registrado en el año 2014 ha sido Burgos con poco más de 22 pasajeros por vuelo (ni la mitad de las plazas cubiertas), seguido con una relativa ventaja por Salamanca con poco más de 35 pasajeros por vuelo (70,62% de ocupación). A continuación vendrían León y Valladolid, superando la segunda a la primera por un estrecho margen. Así mientras la ocupación en los vuelos de León se ha situado en un 73,4% (36,7 pasajeros/vuelo), en el caso vallisoletano esta cifra se incrementa hasta el 74,76% y unos 37,38 pasajeros por vuelo.

Curioso resulta pues que Valladolid, pese a contar con los precios estándar de Air Nostrum y la feroz competencia de Vueling y Ryanair, sea el aeropuerto con mejores ocupaciones en la comunidad. No menos estrambótico resulta el hecho de que Burgos tenga el mismo número de frecuencias que León y Valladolid pese a contar prácticamente con la mitad del pasaje que mueven por vuelo cualquiera de estos dos.

Para poder entender el por qué de esta situación hay que retroceder hasta finales de 2010, momento en que se firmó el último convenio con Air Nostrum en teoría para garantizar la promoción de Castilla y León en sus vuelos, pero la realidad es que más bien se trató como todos los concursos anteriores de un modo de subvencionar a la aerolínea valenciana para que continuase operando en Castilla y León, pero con la clausura adicional de que para ello debía hacerlo de un modo lo más equitativo posible.


Esta subvención, cifrada en unos 11 millones de euros anuales, sólo trajo a Valladolid una reducción paulatina de vuelos y rutas ya ampliamente consolidadas en el aeropuerto castellano. Así, hubo de repartir sus vuelos de París con los otros tres aeropuertos, lo que ayudó a la valenciana a justificar que las ocupaciones eran muy bajas y a hacer desaparecer la ruta gala de estos mismos tres aeropuertos, pero sin restaurarlos en Valladolid, donde ya se había fraguado un importante descenso de frecuencias en la ruta al haber pasado de 24 vuelos con París a solo 8 en poco más de un año; todo ello haciendo como que se nos estaba regalando en 2012 la posibilidad de volar a París con entre 3 y 4 frecuencias semanales también en agosto, así como otros vuelos vacacionales con entre 2 y 3 frecuencias semanales que apenas pasaron del año de vida, pese a aportar unas cifras de ocupación bastante buenas.

jueves, 25 de diciembre de 2014

Air Nostrum: Quién te ha visto y quién te ve. Parte I


Pese a que el contrato de promoción sigue vigente, Air Nostrum ha 
ido retirando los aviones con el emblema de Castilla y León, 
y por tanto reduciendo el impacto promocional.
(Foto de Rafael Álvarez Cacho)

La historia reciente de Valladolid, al menos en lo que a destinos domésticos se refiere ha estado muy vinculada a la marca Iberia, sin embargo, hace tiempo que esta aerolínea se marchó y no han sido ni sus aviones, ni sus tripulantes, los que han mantenido viva la llama de contar con una aerolínea que permitiese acceder a todos sus servicios y ventajas.

En su lugar, desde hace más de una década, es una compañía valenciana, que actúa como filial regional de transporte para la matriz la que ha permitido a los vallisoletanos y españoles en general, los desplazamientos domésticos por vía aérea.

Nos referimos a la aerolínea regional Air Nostrum que ha permitido a muchos españoles viajar a Valladolid y descubrir el encanto del turismo de interior. Sin embargo, esta misma compañía ha mostrado en los últimos años un comportamiento muy errático e impropio de la principal compañía en el aeropuerto por número de operaciones.

Cabe recordar que hace aproximadamente una década, cuando las subvenciones aun no habían experimentado su auge, y cuando lo que prevalecía era la ley de oferta y demanda, la aerolínea valenciana llegaba a ofrecer cuatro vuelos diarios por sentido con Barcelona, lo que garantizaba un mínimo de 200 plazas por sentido y día; semanalmente pasaba a representar unas 2300 plazas, y anualmente sumaba unos 120.000 asientos. Hoy esa oferta de asientos se ha reducido a poco más de 25000 plazas operadas por los mismos aviones a reacción de 50 plazas que operaban ya hace una década (el último avión nuevo de la familia CRJ200 que opera los vuelos se recibió a comienzos de 2006).

Para poder entender esta reducción tan drástica hay que recurrir a conocer el estado actual de la aerolínea en primer lugar, y para ello nada mejor que hacer un breve repaso a su historia.

Este año la compañía ha celebrado su vigésimo aniversario después de que en 1994 empezase su andadura con un par de aviones Fokker 50, que fue incrementando con el paso de los meses hasta contar con más de una decena de aparatos y más de un centenar de empleados, firmando en 1997 un acuerdo de franquicia con Iberia.

La historia de Air Nostrum en Valladolid se remonta a sus primeros años de vida ya con vuelos a Barcelona de un modo regular y con los únicos aviones que disponía hasta el momento: los Fokker 50. En 2001, se incorportó otro modelo hoy también desaparecido en la compañía: el Dash 8 de Bombardier, otro avión turbohélice de unas 50 plazas, permitiendo un crecimiento sostenido de pasajeros en Valladolid.


Al año siguiente se incorporan a la operativa los CRJ200 que son los mismos aviones que operan hoy en día en el aeropuerto, ofreciendo 50 plazas por vuelo, pasando a operar prácticamente en exclusiva con este modelo, después de asumir desde finales de 2004 los vuelos de París/Orly, a los que queda añadir los otros tres modelos que ha operado la aerolínea realizando exclusivamente los vuelos estivales además de algún vuelo adicional con Barcelona.

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