Mostrando entradas con la etiqueta carga. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta carga. Mostrar todas las entradas

martes, 22 de marzo de 2016

Evolución del tráfico de carga en 2015

http://www.airliners.net/photo/BinAir/Fairchild-Swearingen-SA-227AT/2791648/L/&sid=dd08205b25a43e93e497378082f982d5
Los aviones de carga en el aeropuerto de Valladolid 
vuelven a ser cada vez más frecuentes.
(Foto de Rafael Álvarez Cacho)



El tráfico de mercancías es en el caso del aeropuerto, un fiel reflejo de la situación económica local y regional, ya que cuando esta languidece la carga transportada con Valladolid cae drásticamente, mientras que con los primero visos de mejoría, las cifras acostumbran a crecer fuertemente de nuevo.

Evolución por mes.
(AeroValladolid)

Del año 2014 al año 2015, la carga transportada en el aeropuerto ha más que triplicado sus cifras, a la par que ha reducido los meses sin carga en el aeropuerto a tan sólo el primer mes del año, por los cuatro meses en que no se registró movimiento de carga en 2014.

El año 2015 concluyó con más de 70 toneladas de carga transportada (72785 kg) por los poco más de 20 toneladas de 2014 (22543 kg). 50 toneladas más en doce meses, y un crecimiento del 223%.  Así mismo, mientras en 2014, en ningún mes se logró superar la cota de las 10 toneladas, en 2015, dicho hito si ha sido posible en tres meses, logrando incluso en octubre superar las 20 toneladas transportadas.

 Evolución por destino.
(AeroValladolid)

En cuanto a destinos se refiere, los datos son altamente dispares, y de entre los destinos con 2500 pasajeros o más, sólo Gyor repite de 2014.  Sin embargo, sí destacan los movimientos centralizados en diversos países, así, en 2015, destacan los movimientos de carga con Francia, Alemania, y sobre todo Italia; sumando entre los tres países a siete de los once destinos recogidos en la lista.

Donde sí se reduce la disparidad, es en los modelos empleados para el transporte de carga, con el Saab 340 a la cabeza, con más de 25000 kg transportados. Tras este se presenta el Antonov An-26 con más de 20 toneladas de carga movida. Otro habitual en la lista y que no falta a la cita es el Fairchild Metro que cae una posición en 2015, pero aun así mueve 4 toneladas más que un año antes.


Evolución por aeronave.
(AeroValladolid)

De entre todas las aeronaves operadores, destaca la ingente presencia de aeronaves soviéticas, especialmente de la ahora ucraniana Antonov; en sus diversos aviones de hélices tanto en fabricación actual como pasada. Sólo las aeronaves Antonov reflejadas en el listado, suponen tres de las ocho aeronaves recogidas; y entre todas han trasladado cerca de 30 toneladas de carga, y con ello han gestionado más del 40% de la mercancía que ha transitado por el aeropuerto vallisoletano.

Ateniéndonos a los destinos y cantidades de carga transportadas en cada ocasión todo indica a que el principal uso de la infraestructura vallisoletana corre por cuenta de las empresas del sector automovilístico y tecnológico; que hacen un uso esporádico de las instalaciones, si bien, cuando optan por su uso lo hacen con grandes cantidades de carga.

Esta situación de grandes cargamentos responde al hecho de que Valladolid carezca de facilidades en el transporte de mercancías, ante la ausencia de una terminal de carga, que si podría fomentar el uso del aeropuerto por más empresas. Otro factor que lastra e impide una mayor utilización de la infraestructura en el apartado de carga responde a las nulas facilidades ofrecidas a los clientes particulares para el transporte a granel o en pequeñas cuantías aprovechando los vuelos regulares del aeropuerto.

De cualquier modo, el sector de carga aérea parece estar viviendo un nuevo resurgir, y con ello, se espera que la carga transportada en el aeropuerto continúe crecimiento también en el año 2016.

sábado, 14 de marzo de 2015

Febrero empieza a moderar la caída


Estadísticas de destinos de febrero. 
(AeroValladolid)


En febrero se registraron más de 9 toneladas de carga.
(Foto de Rafael Álvarez Cacho)


Estadísticas de compañías de febrero.
(AeroValladolid)

Pese a mantenerse la reducción en el número de operaciones regulares, en febrero parece que el descenso de pasajeros achacable a este movimiento parece contenerse. Esta situación de descenso podría mantenerse, no obstante, en el mes de marzo donde se mantiene la reducción de operaciones de Ryanair con Barcelona, y que difícilmente podrán subsanar los vuelos chárter a operar en marzo. No obstante, pese a que febrero está considerado como un mes de muy baja demanda de pasajeros, las cifras obviando las reducciones de frecuencias de Ryanair arrojan datos de consolidación en líneas generales, incluso pudiendo vislumbrarse un ligero crecimiento en el caso de Vueling. Este mes hay que destacar el incremento de operaciones, a tenor del aumento de los vuelos de escuela y un leve incremento de vuelos ejecutivos.


Comenzaremos por comentar que el mes pasado ha terminado con una cifra de 11.243 pasajeros lo que ha supuesto un retroceso de pasajeros inferior al medio millar de pasajeros con respecto al dato obtenido un año antes. Por su parte, las operaciones han experimentado un leve incremento con 21 movimientos más. Así pues, en este mes vemos un incremento de operaciones que en el caso de este mes no refleja fielmente la situación, al tratarse de un incremento de aviación general a costa de una leve pérdida de operaciones regulares, que han propiciado que la oferta de plazas por vuelo se haya visto reducido con respecto a febrero de 2014.

En primer lugar centraremos nuestra atención en la ruta regular que ha sido operada durante el mes pasado; siendo esta la de Barcelona.

La ruta en febrero ha sido operada por Ryanair, Vueling y Air Nostrum, que pese a experimentar un leve retroceso de pasajeros cifrado en poco menos de 700 pasajeros, que ha significado un retroceso del 6’41%; no ha impedido que las ocupaciones mejoren un mes más, con un ligero ascenso que supera por la mínima el 1%, un aumento que se cifra en que cada vuelo que ha sido operado con este destino en el aeropuerto lo ha hecho con 1’07 pasajeros más. Esto ha implicado un aumento de ocupaciones que ha dejado cada operación entre Valladolid y Barcelona con una media de 100’33 pasajeros. Esta situación hay que “agradecérsela” a Ryanair que mantiene la reducción de frecuencias con la ciudad condal, ya que de haber mantenido las operaciones diarias se hubiese experimentado un crecimiento de pasajeros en la ruta. Destacar también la operativa de Vueling que pese al aumento de frecuencias en un 25% (4 operaciones más) ha conseguido incrementar su número de pasajeros totales en casi un 28%.

En el caso de las rutas chárter nos encontramos en febrero con Palma de Mallorca en primer lugar que ha incrementado las cifras con respecto a un año antes ganando casi 350 pasajeros en la comparativa de pasajeros entre febrero de 2014 y febrero de 2015, y pese a incrementarse las operaciones al pasar de 2 en 2014 por 4 de 2015, ha experimentado un incremento de ocupaciones de casi un 7%.

En segundo término encontramos a Ibiza, con sólo un día de operación que al no haber sido operado un año antes carece de datos con los que comparar. No obstante, pese a haber contabilizado un número tan escaso de operaciones, las cifras de ocupaciones, de un 73’39%  auguran muy buenas cifras para la ruta, que deberían mejorar de un modo importante en marzo.

Así pues, queda claro que el problema de las estadísticas del aeropuerto y sus descensos no está relacionada con las rutas actuales, si no que tiene que ver con las frecuencias que han desaparecido de un año a esta parte, siendo la principal razón en febrero la supresión de un 7’41% de las frecuencias con Barcelona.

Observando los movimientos regulares por aerolínea tenemos en enero únicamente a las habituales: Air Nostrum, Ryanair y Vueling.

En primer lugar empezaremos por ver cuál ha sido el comportamiento de Air Nostrum en febrero, que en líneas generales podríamos decir que ha presentado un leve descenso de pasajeros continuando la racha descendente de meses previos, siendo este hecho achacable al desgaste de la ruta operada, la de Barcelona, que con vuelos a última hora de la tarde no ayuda en absoluto a atender a su nicho principal de pasajeros que es el del pasajero de negocios, y buena muestra de ello es el aumento de pasajeros en vuelos ejecutivos con Barcelona ante la imposibilidad de encontrar vuelos acordes a sus necesidades.

En el caso de la aerolínea irlandesa, el pasajero del aeropuerto sigue viendo restringida su capacidad de traslado con el descenso de operaciones que en esta temporada de invierno ha implementado en la ruta con Barcelona. Dicha reducción de operaciones ha resultado totalmente injustificada en febrero, al haber hecho crecer sus ocupaciones de un 71’4% que tuvo en febrero de 2014 al 81’11% de febrero de 2015, incrementándolo de este modo en un 9’71%. Pero para ello ha sacrificado 1425 pasajeros que ha representado un descenso del 18,86%, y un 28’57% de las operaciones. Aun resulta complicado valorar si Ryanair también está experimentando la consolidación de pasajeros que han mantenido Air Nostrum y Vueling en la ruta, y habrá que aguardar a abril para poder hacer una comparativa en igualdad de condiciones.

En el caso de Vueling, las cifras se esperaba que tuviesen una tendencia creciente después de que un año antes tuviese un 25% menos de operaciones, al pasar de las dos frecuencias del año pasado a las dos-tres de 2015, pero por el contrario ha conseguido un crecimiento aun mayor en el número de pasajeros transportados, hasta situarlos por borde de los 2.500 pasajeros (por encima del medio millar más que hace un año, o un 27,84%) después de ampliar su oferta de vuelos en 4 vuelos. Esto unido a que las ocupaciones han experimentado un importante repunte se ha traducido en que la ocupación se ha vuelto a incrementar situándose aproximadamente en los 124 pasajeros por vuelo, lo que viene a significar una ocupación que se encuentra al borde de los 69 puntos porcentuales en el segundo peor mes del año en cifras de pasajeros. De mantenerse esta tendencia y aprovechándose de los desplantes de Ryanair y Air Nostrum al aeropuerto de Valladolid y sus pasajeros, la compañía española debería plantearse la consolidación de al menos una cuarta frecuencia con Barcelona, y de mantenerse la tendencia de consolidación, también debería empezar a arriesgar con vuelos a otras bases, aunque sea a través de vuelos estivales, como ya ha hecho en otros aeropuertos similares al de Valladolid.


sábado, 22 de noviembre de 2014

Carga aérea, la asignatura pendiente


La carga aérea es vital para el futuro del aeropuerto de Valladolid.
(Foto de Rafael Álvarez Cacho)


Que el aeropuerto de Valladolid está sometido a fuertes limitaciones que impiden su desarrollo y crecimiento en pro de que otros aeropuertos cercanos tengan algún vuelo con el que poder justificar su existencia y utilidad no es algo que pase desapercibido para nadie.

Sin embargo, en el caso español y en el caso de las administraciones, para ser más concretos, la concepción de aeropuerto sigue fuertemente ligada a al movimiento de pasajeros, tal vez asociado al concepto de que son los ciudadanos los votantes de estas mismas administraciones.

Pero lo que no se debe olvidar es que no hay proyectos que puedan fomentar el movimiento de ciudadanos sin una economía que crezca, y el principal motor de crecimiento de la economía son las empresas de su entorno, especialmente aquellas con un marcado carácter internacional sobre todo en lo que a su producción se refiere.

Es decir, cuanto más distribuido internacionalmente esté su mercado, más necesidades de mover grandes cantidades de cargas y a grandes distancias tendrá; y dado que Valladolid (y Palencia) posee las tres mayores empresas multinacionales con grandes portes diarios a destinos internacionales de toda Castilla y León (Renault, Michelin e Iveco), este mercado debería parecer obvio que estuviese muy desarrollado en el campo de la carga.


Los principales aviones de carga suelen ser 
turbohélices de origen soviético, con menores 
consumos de combustible por hora.
(Foto de Rafael Álvarez Cacho)

No obstante, es tan ingente el número de obstáculos que pone Aena Aeropuertos al aeródromo vallisoletano, que a día de hoy son escasos, pudiéndose calificar únicamente como puntuales los movimientos de mercancías a través del transporte aéreo.

Y no se debe a que una población como Valladolid no sea capaz de movilizar grandes cantidades de carga, y buena muestra de ello es que en sus mejores tiempos, Valladolid llegó a mover unas 678 toneladas (2004), cerca de 2 toneladas diarias que es lo que puede mover un avión como el Beechcraft 1900 o el Fairchild Metro. Y resulta curioso que desde ese año ha ido reduciéndose el mercado de mercancías de Valladolid mientras año tras año se intenta incentivar el movimiento de mercancías en aeropuerto como León o Burgos, ofreciendo ventajas enormes que se niegan a ofrecer en Valladolid, pese a que este último sigue moviendo mercancías mientras en los otros dos este mercado es testimonial.

Pero el hecho de mentar a las tres multinacionales anteriores (Renault, Iveco y Michelín) no es casual, y es que a día de hoy el movimiento de mercancías en Valladolid está restringido a compañías que puedan permitirse realizar todas las tareas, es decir: guardar la carga hasta el momento de embarcarlo, poner la maquinaria para introducir la mercancía en el avión, y, por supuesto, abonar las tasas de acceso y maniobra dentro del aeropuerto. Es decir, Aena Aeropuertos limita el movimiento de carga, lucrándose enormemente por cada movimiento de carga haciendo que si el movimiento de carga no es muy elevado, acabe redundando en que el transporte aéreo se vuelve inaccesible por los costes desmesurados que supone embarcar la mercancía; además de abonar las tasas de la propia mercancía que Aena cobra, al igual que en el resto de aeropuertos, alegando los costes que les supone gestionar este producto dentro del aeropuerto.


Esta imagen muestra claramente la relación 
de Aena con la carga: Ninguna.
(Foto de Rafael Álvarez Cacho)

Por países, solo en 2014, el mercado de carga se ha distribuido en su práctica totalidad entre Francia e Italia (aproximadamente el 75% de la carga movilizada). Comparando con 2004, sólo Francia en ese año movió más del 90% de la carga.

Pero el movimiento de mercancías en avión ofrece grandes ventajas tomando en consideración los destinos a alcanzar. Por ejemplo, en el caso francés, el destino destacado este año es el de Rouen al norte del país galo, que está a una distancia de unos 1220 kilómetros y eso representa unas 17:45 horas de viaje en camión, en caso de hacerlo cumpliendo la normativa nacional de ambos países, el tiempo de viaje requeriría dos días de trasiego para llegar de un destino al otro y supondría más de 32 horas de viaje para cubrir el trayecto. Y todo ello para llevar motores a la factoría que Renault tiene en Cléon, que después tendrían que trasladarse nuevamente para ser montados en algún vehículo.
Tomando el caso de 2004, donde el aeropuerto salió muy beneficiado de la huelga de transportistas que tuvo lugar en verano de ese año, se observa un movimiento superior a las 300 toneladas en el mes de agosto, o lo que es lo mismo, cada vez que vino el Antonov 124 para mover piezas con el aeropuerto de Tours, probablemente para la fábrica de Le Mans, a unos 1015 kilómetros de distancia, se evitaron 15-20 camiones en las carreteras, lo que se traduce en 200-300 metros menos de vehículos al día, o lo que es lo mismo, al cabo del año, se ahorrarían cerca de 7.500 camiones, que son el equivalente a poner camiones uno detrás de otro cubriendo una distancia de 112,5 kilómetros.

Sin embargo, Renault mueve más de un centenar de camiones en piezas al día, y si sólo 50 se moviese como carga aérea, supondría ahorrar en las carreteras unos 18250 camiones al año, y supondrían cerca de la distancia que separa Valladolid de la frontera con Francia. Es decir, si suponemos un recorrido medio de 1000 kilómetros, unos 20 camiones diarios producen por trayecto unas 26’12 toneladas de CO2 al día. Si este mismo trayecto se hiciese con un Boeing 777 de carga (capaz de transportar aproximadamente el mismo peso que ese número de camiones), la emisión de CO2 se reduciría hasta las 21 toneladas, lo que se traduce en una reducción de emisiones de CO2 al aire de unas 2000 toneladas anuales.

Caso aun más flagrante sería el de Iveco, que en su último transporte aéreo, realizado a Pescara, supondría para un camión una distancia de unos 2000 kilómetros y que supondría cerca de 4 días de trayecto, con una emisión por camión de unas 2,612 toneladas de CO2 por trayecto. Para un avión esta emisión se reduciría hasta las 1,575 toneladas al poder hacer un trayecto más directo. De este modo, el ahorro en la ruta, si fuese de un camión diario, rondaría las 757 toneladas de CO2 al año.

Punto aparte merece el hablar de las instalaciones aeroportuarias, y es que mientras ciudades del tamaño de Valladolid (Leipzig) o inferior (Lieja) cuentan con auténticas bases de mercancías, aeropuertos de mucho menor calado que el de Valladolid, también son dotados desde el momento de su inauguración comercial con ingentes espacios destinados al transporte de carga. Por ejemplo, el aeropuerto de Rouen, pese a tener una terminal destinada a mover a unos 100.000 pasajeros, también han destinado un espacio de carga dentro del aeropuerto que posibilita que cada año se pudiesen mover hasta 100.000 toneladas de carga. Es decir, si siguiésemos la relación, la terminal de Valladolid, pensada para 750.000 pasajeros, debería contar con un espacio destinado a la carga de unas 750.000 toneladas. Sin embargo, el único espacio de almacen es el mismo que el destinado a las maletas facturadas, es decir, no cabrian más de 2-3 toneladas, que solo se pueden manejar a mano al carecer de maquinaria para moverla, y que no podría coincidir con maletas dado que impediría el normal funcionamiento de la operativa regular de pasajeros. Es decir, en términos generales, el aeropuerto tiene una capacidad de 0 toneladas de carga al año.

Hace tiempo se alegó desde AENA que la terminal de carga sería tenida en cuenta cuando el aeropuerto tuviese un flujo de carga importante, sin embargo, si no se da ni la más mínima instalación ni la más mínima facilidad para permitir el negocio de la carga aérea, ni se moverá carga desde el aeropuerto de Valladolid, ni se posibilitará el resurgimiento del aeropuerto, ya que muchas aerolíneas obtienen beneficios del plus que les aporta la carga que puedan mover en la bodega de sus vuelos de pasajeros, hecho que en Valladolid de producirse retrasaría enormemente la operativa al tener que hacer uso de elementos ajenos al ámbito aeronáutico y por tanto con mayores problemas de maniobra y mayores tiempos de ejecución.


Es por ello que Aena no debería esperar más para fomentar el negocio de carga en Valladolid estableciendo un mínimo de maquinaria y espacio de almacenaje, teniendo que ser ella la que ponga de su parte para posibilitar que cualquier compañía, no tenga que plantearse su asentamiento en otra comunidad donde si pueda disponer de un aeropuerto apto para carga, ya que de lo contrario, ni el aeropuerto ni la comunidad llegarán a despegar jamás, y todo por motivos políticos que contravienen los intereses individuales y colectivos de la sociedad.

jueves, 16 de febrero de 2012

La Importancia De Lo Insignificante (II)

Cada vez es más frecuente ver pequeños aviones
exclusivamente de carga en el aeropuerto
(Foto de Rafael Álvarez Cacho)

En muchas ocasiones hemos hablado de la importancia de la
carga para un aeropuerto, y es en momento clave cuando uno se da cuenta de su
presencia.

Como bien recordará, la ruta de Valencia ha llegado a duras
penas al 35% de ocupación, quizás influenciado por el efecto que el tren de
alta velocidad ejerce sobre la ruta; o, más posiblemente por los elevados
precios que esta ruta tiene para un periodo de vuelo tan escaso.

Bien, pues resulta que el 3º destino de carga de enero ha
sido Valencia (claro que en enero solo ha habido carga con destino u origen en
4 aeropuertos); y aunque la carga sea ridícula, 47 kg; resulta que si nos vamos
a la tarifas de Iberia para movilizar esa carga, nos topamos con que esos 47
kilos, suponiendo que hubiesen sido transportados en un único viaje, aportarían:
15,90 euros de base + 0,57 euros por kilo transportado; es decir, 42,69 euros.
Pero esta es la forma más barata, pues podría haberse
transportado en 47 paquetes diferentes y entonces el dinero aportado sería de
774,09€, es decir, con los precios actuales de Air Nostrum en esta ruta, el
equivalente a siete pasajeros adicionales.

Pero el tema es que si juntamos los 17 pasajeros de media
por vuelo (a unos 120 euros por billete cada uno) con esta carga en paquetes de
1 kilo, nos encontramos entorno a los 2500 euros de ingresos; cantidad que
contrasta con los 3500; con los 2310 euros que puede costar aproximadamente un
vuelo entre Valladolid y Valencia.

Imaginemos que la Junta en lugar de subvencionar a una
aerolínea, subvencionase a las compañías castellano-leonesas a mover sus
mercancías en avión y en lugar de 47 kg en todo el mes, fuesen 47 kg por vuelo.
No sería un cambio inmenso para ninguna empresa, pero si para el aeropuerto y
para la posibilidad de atraer más líneas aéreas, con la garantía de que lo que
no cubran con pasajeros lo podrán cubrir con carga.

Sin duda es una utopía, dada la conciencia de nuestros
políticos que saben que la carga aérea no les da votos, pero el despilfarro del
dinero público para ofrecer el mismo destino desde la misma puerta de casa de
todo castellano-leonés, es decir, de cada persona, sabe que si aunque no
garantice que este vuelo no se vaya a pique en un par de meses por la falta de
demanda.

Weather Sticker